
Aprovechando la visita que hemos realizado al Centro Penitenciario de Sevilla, esta entrada se va a dedicar a la educación que se recibe dentro de estos centros.
En la cárcel encontramos espacios dedicados al estudio, donde los presos y presas adquieren una educación básica, en la que se pone en práctica una base socioeducativa. Esto se realiza en aulas amplias, en la que grupos mixtos realizan sus estudios.
A parte de poder aprovechar una formación reglada, también se aprovecha para la organización de actividades. Estas actividades son de carácter cultural, tales como conferencias, conciertos, cine, representaciones teatrales, etc.
Encontramos otros dos tipos de actividades más de diversa índole, las cuales podemos diferenciar entre: actividades laborales y las actividades en talleres.
Las actividades laborales son aquellas que se realizan en los llamados "destinos", en la que los presos se encargan de trabajos relacionados con el funcionamiento de la cárcel, cuyas tareas abarcan desde albañiles, cocineros, repartidores, jardineros...
Por otro lado, el otro tipo de actividades que se realizan en la prisión es la de los talleres, en la que son cursos en las que se enseñan al tratamiento de la madera, corte y confección, teatro, expresión plástica, horticultura, peluquería, etc.
En estos cursos se pone especial atención en lograr la socialización del recluso por medio del trabajo y el estudio.
Dentro de las actividades podemos incluir aquellas que se realizan a través de las distintas asociaciones voluntarias y a través de las parroquias.
En esta cárcel, se nos comenta que los presos reciben "clases" sobre educación vial por parte de otro preso, el cual es especialista en este tema.
Para terminar con la entrada de hoy, dejo una de las definición algo diferente de Centro Penitenciario:
El Centro Penitenciario se concibe arquitectónicamente -basado en la tipología modular- como un espacio que haga posible el desarrollo de la persona y el acceso a la educación, a la formación profesional, al desarrollo de actividades culturales, deportivas y laborales, para facilitar así la preparación para la convivencia, al tiempo que limitar en la medida de lo posible el efecto negativo que provoca la privación de libertad. El Centro se configura, por lo tanto, como un instrumento eficaz para la educación y la reinserción de los internos, que al mismo tiempo garantiza el mantenimiento de la seguridad y la custodia.
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